Síndrome genitourinario de la menopausia: por qué aparece y qué lo alivia
Sequedad, molestias al orinar, urgencia e infecciones de repetición tras la menopausia no son “cosas de la edad” que haya que aguantar. Son tratables, y aquí te explico cómo.
- La caída de estrógenos cambia la mucosa genital y urinaria: aparece el síndrome genitourinario.
- Da sequedad, dolor en las relaciones, molestias al orinar e infecciones de repetición.
- Se diagnostica por los síntomas; no hace falta medir hormonas en sangre.
- Primera ayuda no hormonal: humectantes a diario y lubricantes para las relaciones.
- El tratamiento de base es el estrógeno vaginal en dosis baja, que además reduce las infecciones recurrentes.
Muchas mujeres llegan a consulta resignadas, pensando que la sequedad, las molestias al orinar o las infecciones que vuelven «son parte de la edad». No lo son en el sentido de tener que aguantarlas: forman parte del síndrome genitourinario de la menopausia (antes llamado atrofia vaginal), y es muy tratable. Como uróloga, lo veo a menudo precisamente porque sus síntomas urinarios suelen ser la puerta de entrada.
Por qué aparece
Durante la menopausia bajan los estrógenos. Esa hormona mantenía gruesa, elástica y bien irrigada la mucosa de la vagina, la uretra y la vejiga. Al disminuir, los tejidos se vuelven más finos, secos y sensibles, y el equilibrio de bacterias cambia. De ahí nacen los síntomas. Es un proceso natural, pero progresivo: si no se atiende, tiende a empeorar con el tiempo.
Cómo se manifiesta
| Síntomas genitales | Síntomas urinarios |
|---|---|
| Sequedad y ardor | Molestia o ardor al orinar |
| Dolor en las relaciones (dispareunia) | Urgencia y frecuencia |
| Irritación o picor | Infecciones urinarias de repetición |
El diagnóstico es por síntomas
Qué ayuda de verdad
Primero, las medidas no hormonales, sencillas y seguras:
- Humectantes vaginales de uso regular, para mantener la hidratación del tejido.
- Lubricantes para las relaciones; los de base agua suelen ser menos irritantes.
El tratamiento de base es el estrógeno vaginal en dosis baja (en crema, óvulo, comprimido o anillo). Actúa de forma local, con muy poca absorción al resto del cuerpo, y mejora la sequedad, el dolor en las relaciones y los síntomas urinarios. Evidencia moderada Además, en mujeres con infecciones urinarias de repetición tras la menopausia, ha demostrado reducir esas recaídas. Por eso, cuando una paciente me consulta por cistitis que vuelve y ya pasó la menopausia, esta es una de las piezas clave del plan.
Existen otras opciones que un profesional puede valorar, como el DHEA vaginal (prasterona) o un modulador de los receptores de estrógeno por vía oral (ospemifeno). La fisioterapia de suelo pélvico también ayuda cuando hay urgencia o molestias asociadas. La elección se decide contigo, según tus síntomas y tus preferencias.
Lo que conviene saber sobre el estrógeno vaginal
Es un tratamiento médico y, como tal, se valora individualmente —especialmente si tienes antecedentes que conviene comentar—. La buena noticia es que el alivio suele llegar en unas semanas (a veces hasta 12), y que su seguridad local es favorable. No es un suplemento de mostrador: es una herramienta médica que da resultados.
Cuándo consultar
El síndrome genitourinario de la menopausia es frecuente, está infratratado y tiene solución. No es algo que «toque aguantar».
Fuentes y guías de referencia
- AUA/SUFU/AUGS — Genitourinary syndrome of menopause guideline (2025)
- The Menopause Society — Genitourinary syndrome of menopause
Contenido revisado por la Dra. Analía Espejo Vázquez. Última revisión: 28 de julio de 2026.
Este artículo tiene fines orientativos y educativos; no sustituye una consulta médica ni un diagnóstico individual. Ningún complemento alimenticio cura, previene ni trata enfermedades por sí solo. Si tienes síntomas, acude con tu médico antes de iniciar o suspender cualquier producto.